domingo, 29 de noviembre de 2015

Mi ropita usada con audiorelato

2- Mi tanguita floreado escucha mi relato en audio.
He modificado mi voz para que parezca la de un hombre ya que la experiencia esta narrada desde el punto de vista de mi tutor, ¿Te haces mi ACB y te animas a grabarme tu el audio con tu voz para que suene mejor?
Y mañana unas fotitas a ver si me imaginaste como en las fotos ;P
Hazte mi ACB ahora para no perderte mi galeria de fotos enseñando la rajita jijiji
  
Mi tanguita floreado
Ella llego a clase con su vestido rosa de pronunciadísimo escote, iba sin medias y con unas alpargatas de coja rosas, como su vestido y un lacito central. Llevaba sus libros en el brazo y su melena larga y ondulada al aire.
Se sentó y abrió su libro y su cuaderno y se puso a mirar algunas cosas antes de que empezara la clase.
Yo como siempre me quedaba embobado mirándola, y disimulaba con mi cuaderno de notas delante de mi cara. Si, yo era el profesor, su profesor de ofimática y tutor.
Me tenía loco, además de ser preciosa, era muy natural y no se le había subido a la cabeza lo preciosa que era, al menos para mí. Siempre al empezar sacaba su estuche y sacaba esas gafitas plateadas que le daban un toque muy sensual y ya hay yo, ya no daba pie con bolo, cuando me preguntaba con esa carita.

Aquella tarde, tenía que reunirme con ella por un tema del periódico del instituto, y claro los sudores fríos se iban acrecentando a cada minuto que pasaba y se acercaba el momento de estar con ella a solas en mi despacho. 
Sonó el timbre y acabo la clase, ella se despidió de mi con una sonrisa y me dijo que hasta el final de las clases y me guiño un ojo, buff, como me puso, yo sentado en mi mesa, no pude evitar llevarme la mano al mis partes que ya estaban en marcha. 
No paraba de pasar por mi cabeza como evitar aquello cuando estuviésemos a sola, no sabría si podría resistirlo. Paso una hora y otra y pensé en ir al baño a bajarme la tensión, pero cada vez que lo intentaba me llamaban al despacho y no podía bajar aquello.

Ya era la hora y como no, ella puntual como un reloj, me saludo, se sentó, me sonrió, y yo cada vez peor. Empezamos hablar y me dio un pen drive con el escrito para el periódico.

Lo enchufe en el ordenador y me salto una clave, y claro no se la iba a pedir, entonces le acerque el teclado y con tan mala pata que se cayó el teclado y se desengancho del PC, entonces ella se acerco ayudarme y se agacho, sin querer rozo mi entrepierna que estaba más dura que una piedra y se sonrió a la vez que se ruborizo, y va y me dio un beso en los labios y claro me quise morir, pero no lo soporte, la cogí en brazos, la senté en mi mesa, tire todo al suelo, la bese y ella me siguió, ella me desabrocho el pantalón mientras yo le tocaba aquellas tetas que tan loco me ponían y sin más miramientos se la metí, y ella empezó a disfrutar, y verla me ponía como una moto y acelere el ritmo, ella se empezó a tocar y gemir más y más y se corrió, su cara de placer fue lo que culmino en toda mi leche en sus tetas blanquitas, y suaves, ella me agarro la polla y me la limpio a lametadas fue impresionante ver esa carita de ángel. Se incorporo recogió sus cosas y continuamos como si nada hubiera pasado.
Yo no sabía cómo reaccionar, asique no dije nada y se fue así, sin más.

Aquella noche no pegue ojo, no paraba de pensar en aquello y de repente sonó mí móvil, era ella, claro era su tutor y tenía mi móvil. Me pregunto que si podía ir a recogerla en casa de una amiga, así, sin más explicación, y claro que fui a recogerla. Cuando llegue entro al coche y me dijo que si preparábamos en trabajo del instituto mientras me tocaba la entrepierna mientras yo conducía, se me acerco y me beso el cuello, entonces comprendí que quería que yo fuese su juguete y quien se iba a resistir.

A ella le gustaban los tíos mayores y con experiencia, a la vez que no quería nada serio, lo cual era comprensible debido a la diferencia de edad.
Desde aquel día fui su juguete sexual, y ¡quien se iba a resistir!. Todos los días a la hora del recreo nos lo montábamos en mi despacho y cualquier escusa era buena para meterse en el baño de chicos y comermela hasta correrme en su cara. También en el aula se metía debajo de la mesa, pero lo que más me gustaba era comerla enterita cuando la llevaba en mi coche.

Un nos días antes de acabarse el curso vino a mi despacho y me dio un sobre, Me pidió que no lo abriese hasta el ultimo día del curso, así lo hice.

Ella eses día no vino, entonces abrí el sobre en mi despacho y me encontré con unas braguitas suyas preciosas de florecillas, estaban mojadas de corridas, y una carta; Se despedía, se iba a la universidad en otra ciudad, me dijo que no olvidaría sus 19 años en su vida, y nada más. Olí sus bragas y me masturbe con ellas. Aquella fue la última cosa que supe de ella, y cada día que estoy de bajón, voy a mi despacho, abro el cajón y saco sus braguitas, aun huelen a ella...  

 FIN

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